En la Primera Guerra Mundial, tenemos muchos ejemplos de esas vidas que están detrás de la Historia. Las cartas y los diarios, se han convertido en testimonios que nos hacen ver a esos hombres, más allá de la pura teoría sobre bloques, estrategias, nuevas armas o etapas de un conflicto.
En la foto aparece el capitán Geoffry Donaldson. Su madre, viuda conservó las cartas que su único hijo le envía desde el frente. Como él mismo dice se convierte en algo muy común en aquella guerra, en un muy joven capitán, que debe dejar sus estudios de botánica e incorporarse a filas.
En sus cartas desde las trincheras es capaz de mezclar sentido del humor, escribiendo sobre ratas muertas a su alrededor por no llevar máscaras antigás, con descripciones casi poéticas de un paisaje desolado por los obuses, en los que a la distancia se recortan edificios en ruinas y árboles caídos. También aparecen el terror y la casi locura que produce en los que le rodean la muerte.
Pero en su última carta se aprecia su voluntad de no preocupar a su madre y afirma "...no creo que nada pueda afectar a mis nervios ahora, no te preocupes por mi...".
Murió en 1916, alcanzado por un obús.